Gangsters, trajes, música de los 70, Tarantino…
«¿Vas a ladrar todo el día, perrito, o vas a morder?»
No se me podría ocurrir mejor manera para empezar mi blog que con la primera película del galardonado y archiconocido director de cine: Quentin Tarantino.
Corría el año 1992 y en mitad de una época convulsa en la que la sociedad necesitaba un cambio, un joven dependiente de un videoclub, aficionado al séptimo arte y con muchas ganas de comerse el mundo, marcó un antes y un después en la cultura pop creando una obra de arte del cine con un presupuesto altamente ridículo.
Bajo el ritmo de »Little Green Bag» de la banda George Baker Selection comienza la película Reservoir Dogs con una escena que pasará a la posteridad como una de las más reconocibles de toda la historia del cine urbano.
Por no destripar demasiado la historia principal, intentaré hacer una crítica sin arruinar demasiado esta película.
Como argumento principal se nos plantea la contratación de una banda para cometer un asesinato, con la salvedad de que los integrantes de esta banda no se conocen entre ellos y para evitar desvelar su identidad deciden utilizar nombres en clave, cada uno relacionado con un color.
En esta película podemos ver uno de los rasgos característicos de la filmografía de Tarantino, la violencia. Tarantino da especial importancia a la muerte de los personajes, cuando uno de los personajes con los que el espectador debe de sentirse identificado muere lo hace de una manera trágica que de alguna forma te indica que ha sido una muerte importante; mientras que si el personaje por el contrario es alguien al que debemos de odiar su muerte será algo esperpéntico y extravagante.
Otra escena que refleja la violencia de Tarantino en esta película es la escena en la que el señor rubio aparece torturando al policía, la música y su baile intenta de alguna manera relajar el ambiente hasta el momento en el que le corta la oreja. Es en ese momento cuando la cámara hace el efecto de apartar la mirada pero el señor rubio obliga al espectador a ver la sangrienta escena mostrando su trofeo en alto




